domingo, 5 de octubre de 2014

[Imposturas y tránsitos en la nueva literatura del norte de Chile]. Por Daniel Rojas Pachas en La Calle Passy 061


Suele pensarse que la literatura creada en el norte de Chile está atada a una estética melancólica ligada al trabajo minero y el paisaje del desierto, sin embargo, Daniel Rojas Pachas nos dice que la situación es mucho más compleja y rica en cruces y migraciones: primero, los derivados del intercambio entre las ciudades fronterizas de Bolivia, Chile y Perú y, luego, por los diversos mecanismos y procedimientos que transgreden géneros y realidades.



sábado, 4 de octubre de 2014

Entrevista a Daniel Rojas Pachas y otros autores en el Mostrador en relación a la Primavera del Libro

Primaverea-VLC


por 


Fuente: http://www.elmostrador.cl/cultura/2014/10/03/autores-de-regiones-le-declaran-la-guerra-a-santiago-en-santiago-mismo/

“Santiago no es Chile: una visión regionalista”, se llama la mesa de debate donde mañana cuatro autores de varias generaciones discutirán el tema del centralismo literario, en el marco de la feria de editoriales independientes Primavera del Libro, que termina el domingo.
El encuentro será a las 17:00 horas en el parque Bustamante (Metro homónimo), e intervendrán autores nortinos y sureños como Omar Lara, Daniel Rojas, Óscar Barrientos y Rosabetty Muñoz, con la moderación de Diego Álamos, escritor y editor de editorial Chancacazo.
La actividad es organizada por la Asociación de Editores de Chile y la Cooperativa de Editores de la Furia… y seguramente más de algún capitalino saldrá trasquilado.

PRECARIEDAD Y OTRAS HIERBAS

Para los que se quejan que en Chile (véase Santiago) se lee poco, vaya este dato: se estima que el 80% de las librerías del país están en la capital, aunque por otro lado hay que reconocer que el Estado ha hecho un gran esfuerzo de inversión en bibliotecas públicas en regiones, como la de Antofagasta, la más grande del país. Pero aún así, el diagnóstico de los extracapitalinos no es demasiado alentador.
¿Cuál es el estado del medio literario –autores, editoriales, grupos literarios- fuera de Santiago?
Omar Lara
Omar Lara
“Precario”, responde Lara (Nohualhue, Región de la Araucanía, 1941), con décadas de experiencia en su región, entre otro como creador del legendario grupo Trilce. “Se hacen cosas pero se hacen con limitaciones terribles, temores, inseguridad, desprecio de los mayores que son la capital”, comenta. Y dispara: “Allí va todo o casi todo el combustible monetario y de difusión y distribución nacional e internacional. Hay muchos ejemplos, menores y mayores”.
“La piedra de tope es la distribución”, agrega. “Pero hay más: el apoyo real -no real- de las instituciones. El Fondo del Libro tiene un concurso de adquisición de libros hecho a la medida de las grandes editoriales o de aquellas no tan grandes pero convenientemente apitutadas. El Fondart es fatal. El Fondo del Libro es fatal. No puede haber en un país decente, no puede haber una cultura, una gestión cultural, una política cultural basada en concursos. Es casi un chiste, cruel, pero chiste”, remata.
“El principal problema de las regiones es la precariedad de la infraestructura cultural que rodea a la editorial”, destaca Rojas (Arica, 1983), con una década de experiencia en la reconocida revista y editorial Cinosargo, entre otros.
Critica la carencia de ciertos actores esenciales como el distribuidor, los programadores de centros culturales “y estos espacios que finalmente son esenciales para talleres, ferias alternativas…”. Ni la prensa se salva: “en provincias los diarios regionales no tienen críticos especializados, en algunos casos ni siquiera una página de cultura”.
Otro obstáculo son los libreros “y para nosotros la distancia con los centros de distribución que hay en Santiago”.
“No lo digo llorando, es la realidad. Un editor de Santiago toma un metro y lleva una caja y en una mañana de recorrido coloca los libros en varias estanterías y del mismo modo puede ir tocando puertas, dejando los libros con los críticos. Y si estudió con ellos o los conoce porque se topan en los mismos espacios de socialización que el arte genera mucho mejor. Nosotros tenemos que hacer todo eso por mail, por correo, sortear las aduanas”.
Y sintetiza: “la gran diferencia con Santiago es que quien decide editar en esa ciudad tiene todo el circuito armado y puede dedicarse a ser editor, en cambio en provincias hay que hacer de todo, ser desde editor, corrector, distribuidor, librero, gestor… y eso agota y genera caudillismos”.

OMBLIGUISTAS

Barrientos (Punta Arenas, 1974) también es lapidario en su análisis y califica de “medio ombliguista” al medio literario nacional.
Oscar Barrientos
Oscar Barrientos
“Pienso en el canon metropolitano, considerando a Santiago como otra provincia”, reflexiona. “Se ha ido construyendo hace ya tiempo una literatura que completa la idea de país, hablo de (Marcelo) Mellado, (Claudio) Geisse, (Daniel) Rojas Pachas  y otros. Creo que la estructura de reproducción de la distribución desigual  económica es análoga en la cultura. Nuestra opción como escritores territoriales es fabricar peligro, fracturar el canon”.
Como principales obstáculos, este escritor sureño apunta a “el sectarismo, el prejuicio”.
“Se busca en el escritor de regiones el investigador de la cultura, el folklorista, el representante de lo típico”, acusa. “Eso es eurocéntrico. Quiero hablar de provincias cosmopolitas como la mía y de una literatura que se erija frente a su historia”.
Un reflejo de lo lamentable de la situación es el estado de muchas editoriales de provincia, al menos en la Región de Los Lagos y Los Ríos. De eso da fe  Muñoz (Ancud, 1960), poetisa y profesora de Castellano.
Rosabety Muñoz
Rosabety Muñoz
“No hay sellos editoriales de trabajo permanente”, lamenta. “Esporádicamente presentan un libro algunas como La Bauda en Ancud, por ejemplo. Han desaparecido varias editoriales, sólo se sostiene El Kultrún en Valdivia con un catálogo amplio que suma más de cien títulos”, afirma. “Y ahora, veo con esperanzas, la reaparición de las Ediciones de la Universidad Austral de Chile, en cuya página se anuncian interesantes aportes a la cultura nacional para los próximos meses”.
Sin embargo, al parecer esa es una situación puntual.
“La mayor de las dificultades, en términos de publicaciones, ha sido la circulación, desde hace décadas”, cuenta. “Hay ediciones bellísimas, libros premiados a nivel nacional, libros que han tenido una buena crítica, pero no se encuentran en las librerías, no circulan mano a mano más allá de la región. Muchos libros de El Kultrún han tenido esa suerte”.
También apunta a la prensa. “No tienen interés por la cultura local y sólo fijan la atención sobre los artistas regionales cuando han sido ‘legitimados’ a nivel nacional”, critica. “Lo mismo pasa con los lectores en general: buscan y leen autores que se recomiendan desde centros mayores de circulación de las obras como Santiago”.

FOCO IRRENUNCIABLE

“La capital, para el universo de las redes y el espectro editorial, es un foco irrenunciable”, admite Álamos (Santiago, 1979), que ha vivido en Valdivia y Limache. “He publicado a varios autores de región, en realidad es la mayoría, pero han llegado a vivir a Santiago ya sea por estudios o en la búsqueda de oportunidades que parece tener la ciudad”.
Para él la capital efectivamente es foco gestión cultural, “pero no se llega a regiones, sólo lo simula; es como ese dicho santiaguino ‘aquí en Chile’, cuando se quiso decir ‘aquí en Santiago’, o viceversa”.
“El obstáculo central es que la edición está tomada por escritores fustrados, intelectuales sin academia, y no existiría preparación suficiente para enfrentar, en su terreno, a la mercadotecnia del libro”, asegura. “Salvo excepciones, las vitrinas del Drugstore -fortín literario santiaguino- son todas, a veces sin excepción, libros extranjeros; en otras palabras, Chile tiene esta seria particularidad, nos gusta vender materias primas, que se lo lleven todo; pero un producto creado y acabado en Chile… es sospechoso”.

¿CAMBIOS?

Obviamente, algo tiene que cambiar. “Creo que hace falta una política descentralización real, pero no de parte de Santiago, sino de los agentes culturales locales”, opina el ariqueño Rojas, que ha hecho un gran trabajo de conexión con los medios literarios de países como Perú, Bolivia, Ecuador y Cuba, entre otros. “Siento que la gente encargada de cultura en el ámbito institucional en la región es muy cómoda o sólo cuidan su pega”.
Daniel Rojas
Daniel Rojas

Pone como ejemplo el vínculo que, en su caso, se ha desarrollado con Arequipa, la segunda ciudad más importante de Perú, y que está a penas seis horas en carretera de Arica.
“Nosotros trabajamos con editoriales y autores, libreros y programadores culturales de esa ciudad desde el 2006, pero recién hace un mes (las autoridades culturales regionales) como gran cosa nos dicen, ‘firmaremos un convenio para ver la posibilidad de que participen en la Feria del Libro de esa ciudad’, cuando estamos participando de ella desde la inauguración de ese espacio hace cinco años”.
“Creo que ese es el problema, mucha burocracia y gasto erróneo de recursos, no están las personas adecuadas en los cargos, eso entorpece”, dice. “Entonces hay que privilegiar la autogestión”.
Para este autor nortino, si los fondos locales se utilizaran con inteligencia, algunos pasos naturales serían más efectivos.
“El provincianismo en términos peyorativos, es mental, no geográfico, necesitan salir de la oficina”, sentencia. “Nosotros estamos en este momento armando un corredor activo con Cochabamba para tener todo el año un intercambio fluido de artistas, generar talleres y hacer un centro cultural itinerante, en vista que Arica, desde que es región pese a tener más de doscientos mil habitantes y muchas agrupaciones de arte en múltiples áreas, no tiene un centro cultural, sólo un teatro municipal que lo usan para graduaciones  de liceos”.
“Deben empezar a escuchar a los que saben, de lo contrario uno sigue creciendo en su rubro, en mi caso la edición, pero es la comunidad la perjudicada, porque por mucho que uno quiera, no puede hacer todo”, remata.

MÁS DESCENTRALIZACIÓN

Para la chilota Muñoz, la descentralización de las decisiones y los fondos es clave. “Sería positivo, por ejemplo, que hubiese mayor conocimiento de los medios locales para tomar decisiones sobre los proyectos que conviene financiar  en las regiones según las demandas y proyecciones locales”, señala. “En algunas será necesario fomentar la lectura; en otras se podrá dar mayor impulso a la creación, en otra a la formación de público y lectores”.
En su opinión además es necesario concentrarse en el papel de la educación. “De las salas de clase ha ido desapareciendo la literatura, la buena literatura y eso es muy grave. Replantearse el currículo en la clase de lenguaje con acento en la literatura regional sería un aporte”.
“Creo que la actividad literaria tiene que volcarse a las regiones, intentar encontrar allí, lejos de su espacio de seguridad, a su público”, estima Álamos. “Salir, eso propongo; la comunidad editorial debe encontrar nuevos lectores y lectoras; no lo digo con un ánimo expansionista, sino que la región reconozca que gran parte de sus autores y autoras son originarios de su espacio geográfico; el hecho de escribir -y leer- te transforma en más citadino que cualquiera”.
Primavera-del-libro-2
Destaca que en regiones ya hay proyectos editoriales notorios, como Cinosargo (norte de Chile) o Inubicalistas (Valparaíso).
“Son muy interesantes las relaciones industriales que se producen en regiones, siento que no están tan contaminados todavía con la bestia de la producción en serie”, comenta. “La estrechez del mundo aparente trae consigo una manera de reaccionar menos apoteósica y expansiva; en definitiva, con los autores regionales y la industria editorial regional se puede conversar, mientras que en Santiago no se alcanza a veces ni a eso”.
Para Álamos hay que fortalecer la industria editorial, estimular la producción y la lectura; profesionalizarse en el extranjero, crear redes para la proyección de la literatura nacional.
Y pide “más Fondo del Libro, más Observatorio de la Lectura, más recursos, más lectura local en las escuelas, menos IVA, más ferias regionales, más becas de creación, ojalá con pasantías en regiones, más concursos, mayores compras del Estado pero que involucren el movimiento de los escritores y escritoras, más espacio en librerías, más librerías”.
Y más prensa.
“Sí, más prensa, porque está claro que, a este nivel, no sólo prima la mala voluntad del crítico de turno; todavía en Chile -o en Santiago- se cree en la gallina de los huevos de oro, es decir, que va a llegar ‘alguien’ y todos se pondrán a leer como por arte de magia; leer es conversar, es tener tiempo”.

jueves, 2 de octubre de 2014

Entrevista a Daniel Rojas Pachas en torno a Cinosargo Ediciones por Francisca Urrutia




Fuente: 
(Entrevista completa en Descentralización Poética)

1. Pequeña introducción de la editorial. 
Cinosargo es proyecto multimedia Chileno que nace en Arica, la frontera norte del país, el año 2003 como una forma real de descentralizar los contenidos que se generaban en la zona a fin de proyectarlos fuera de las barreras geográficas, del mismo modo procurábamos que la información y nexos con el país y el extranjero llegarán a la zona de primera mano. Durante los 11 años que tenemos trabajando hemos gestionado ferias del libro, giras de autores, congresos, talleres en espacios no tradicionales como cárceles de menores e incluso la creación de un centro cultural también llamado Cinosargo. Pero el proyecto principal nace el 2010 con la editorial impresa que a la fecha ha publicado 50 libros en diversos géneros como ensayo, narrativa, poesía y comic, trabajando con autores locales, nacionales y extranjeros, participando en ferias tan importantes como la de Guadalajara, el Zócalo, La Habana, Lima y Santiago. Toda la información en extenso de nuestra trayectoria la pueden encontrar en www.cinosargo.com

2. ¿Cuánto publican y cuáles son sus criterios de publicación? ¿Se consideran una editorial grande o más bien pequeña?
Somos una editorial mediana, pues no tenemos los tirajes de una transnacional, publicamos entre 500 y 1000 ejemplares por título porque también eso es lo que podemos hacer circular en nuestra librería, en los espacios en que distribuimos y en las ferias que anualmente visitamos. Lo que quiero dejar en claro es que no somos una microeditorial artesanal, con todo el respeto que me merecen esos proyectos, pues nosotros apostamos por una calidad en el diseño y edición que nos provee el trabajo en imprenta y también la modalidad con que hacemos la difusión de nuestros libros que tienen recepción crítica en prensa nacional y extranjera. También debemos destacar que nuestros tirajes han crecido exponencialmente desde el 2010, partimos el primer año publicando siete libros, el 2011, once libros y actualmente publicamos dos libros por mes, dirigimos una asociación de editores fronterizas, tenemos un segundo sello que está alcanzando los quince títulos y hemos generado una pujante industria en el norte chileno, por tanto creemos que todo lo mencionado son muestras de un proceso en constante maduración.

3. ¿Cuál es a tu juicio la situación actual de la industria editorial?
Creo que es un buen momento por la gran cantidad de proyectos que surgen al alero de las nuevas tecnologías que permiten que una persona o un pequeño grupo puedan con equipos caseros o semi- industriales montar un equipo de diseño que permita dar vida a un catálogo y a la vez la asociatividad no sólo a nivel nacional sino latinoamericano permite que surjan proyectos como La Asociación de Editores de Fronteras www.editoresdefrontera.cl que logran que muchos sellos de zonas extremas como Arica y Punta Arenas, o Arica y Chiapas entren en contacto y creen una red interfronteriza para la circulación del libro y así nazcan nuevas lógicas de distribución, difusión y edición que van más allá de la simple puesta del libro en anaqueles de librerías en grandes tiendas o malls y una campaña en la televisión. Los libros como los trabajamos nosotros y muchos otros sellos similares tienen una vida más larga y un mayor respeto hacia la literatura y la figura del autor como creador, lo que ha permitido que muchos autores reconocidos consideren que publicar en los llamados sellos independientes sea más estimulante y a la larga honesta en la relación libro/lector.


Fuente: 
(Entrevista completa en Descentralización Poética)

lunes, 29 de septiembre de 2014

Daniel Rojas Pachas y Cinosargo Ediciones en charla del VI seminario de Bibliotecas en Arica (miércoles 1 de octubre)

Inscripción

09:00 a 09:15 hrs
Palabras de bienvenida de autoridades regionales.
Autoridades
9:15 a 09:30 hrs
Presentación del marco en el que se inscribe el seminario (política nacional de fomento lector y sus principales actividades en la región)
Encargada de Industrias Culturales CRCA
09:30 a 09:40 hrs
Introducción y objetivos del VI Seminario  y breve reseña de seminarios anteriores
Coordinador Regional de Bibliotecas Públicas, Dibam
09:40 a 09:50
El entorno digital de las bibliotecas. Historia, estado del arte, perspectivas; recursos digitales. Desde Wikipedia a Isis; formatos desde Word a DCR. 
Javier Sepúlveda H. Master of Global Management, Profesor Universidad de Chile, Santiago.
09:50 a 10:50 hrs


La biblioteca universitaria y recursos digitales.
Universidad de Tarapacá – Sistema de Bibliotecas. / Rodolfo Morales; Yerko Cubillos.
11:10 a 11:30 hrs
Experiencias Locales: Diario Digital - Repositorios Digitales y Contenidos Locales
Patricio Barrios A. Escritor. Publicista.
11:30 a 11:50 hrs

La Biblioteca Digital Nacional.
Marcela Duràn B. Ingeniero en Computación e Informática. UTA. ERO Biblioredes, Dibam
11:50 a 12:10 hrs
Gestiòn editorial y Proyecto Multimedia en la Frontera Norte
Editorial Cinosargo - Daniel Rojas Pachas
12:10 a
12:30 Hrs
Mesa Redonda, preguntas del público.
Modera PRFL
12:40 a 13:00 hrs


Política nacional de fomento lector en el marco de las nuevas tecnologías.
Alvaro Soffia S. Magister en Ediciòn. Univ Pompeu Fabra Barcelona - España. Dibam - Chile
14:30 a 15:15 hrs

Una experiencia de editorial digital: “Ebooks Patagonia”

Javier Sepúlveda H. Master of Global Management, Profesor Universidad de Chile, Santiago.
15:15 a 15:45 hrs

El fomento lector y la Feria Internacional de la Lectura de Arequipa, Perù
Fredy Tito V. Bibliotecólogo, Encargado Médiathèque, Alianza Francesa, Arequipa, Perù.
15:45 a
16:15 hrs
“Clubes de Lectura” la exitosa experiencia de la Región de Los Ríos.
Yohanna del Rìo. CRBP Región de los Rìos, Dibam
16:15 a 16:45 hrs
Mesa Redonda, preguntas del público.
Modera PRFL
16:45 a 17:00 hrs
Entrega de Diplomas de Participación
Consejo Regional de la Cultura y las Artes  - Dibam
17:00 a 17:15 hrs

viernes, 26 de septiembre de 2014

Una modesta proposición: Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público [Jonathan Swift]



Una modesta proposición: Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una
carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público

Jonathan Swift

Dublín, Irlanda, 1729

Es un asunto melancólico para quienes pasean por esta gran ciudad o viajan por el campo, ver las calles, los caminos y las puertas de las cabañas atestados de mendigos del sexo femenino, seguidos de tres, cuatro o seis niños, todos en harapos e importunando a cada viajero por una limosna. Esas madres, en vez de hallarse en condiciones de trabajar para ganarse la vida honestamente, se ven obligadas a perder su tiempo en la vagancia, mendigando el sustento de sus desvalidos infantes: quienes, apenas crecen, se hacen ladrones por falta de trabajo, o abandonan su querido país natal para luchar por el Pretendiente en España, o se venden a sí mismos en las Barbados.

Creo que todos los partidos están de acuerdo en que este número prodigioso de niños en los brazos, sobre las espaldas o a los talones de sus madres, y frecuentemente de sus padres, resulta en el deplorable estado actual del Reino un perjuicio adicional muy grande; y por lo tanto, quienquiera que encontrase un método razonable, económico y fácil para hacer de ellos miembros cabales y útiles del estado, merecería tanto agradecimiento del público como para tener instalada su estatua como protector de la Nación.

Pero mi intención está muy lejos de limitarse a proveer solamente por los niños de los mendigos declarados: es de alcance mucho mayor y tendrá en cuenta el número total de infantes de cierta edad nacidos de padres que de hecho son tan poco capaces de mantenerlos como los que solicitan nuestra caridad en las calles.

Por mi parte, habiendo volcado mis pensamientos durante muchos años sobre este importante asunto, y sopesado maduradamente los diversos planes de otros proyectistas, siempre los he encontrado groseramente equivocados en su cálculo. Es cierto que un niño recién nacido puede ser mantenido durante un año solar por la leche materna y poco alimento más; a lo sumo por un valor no mayor de dos chelines o su equivalente en mendrugos, que la madre puede conseguir ciertamente mediante su legítima ocupación de mendigar. Y es exactamente al año de edad que yo propongo que nos ocupemos de ellos de manera tal que en lugar de constituir una carga para sus padres o la parroquia, o de carecer de comida y vestido por el resto de sus vidas, contribuirán por el contrario a la alimentación, y en parte a la vestimenta, de muchos miles.

Hay además otra gran ventaja en mi plan, que evitará esos abortos voluntarios y esa práctica horrenda, ¡cielos!, ¡demasiado frecuente entre nosotros!, de mujeres que asesinan a sus hijos bastardos, sacrificando a los pobres bebés inocentes, no sé si más por evitar los gastos que la vergüenza, lo cual arrancaría las lágrimas y la piedad del pecho más salvaje e inhumano.

El número de almas en este reino se estima usualmente en un millón y medio, de éstas calculo que puede haber aproximadamente doscientas mil parejas cuyas mujeres son fecundas; de ese número resto treinta mil parejas capaces de mantener a sus hijos, aunque entiendo que puede no haber tantas bajo las actuales angustias del reino; pero suponiéndolo así, quedarán ciento setenta mil parideras. Resto nuevamente cincuenta mil por las mujeres que abortan, o cuyos hijos mueren por accidente o enfermedad antes de cumplir el año. Quedan sólo ciento veinte mil hijos de padres pobres nacidos anualmente: la cuestión es entonces, cómo se educará y sostendrá a esta cantidad, lo cual, como ya he dicho, es completamente imposible, en el actual estado de cosas, mediante los métodos hasta ahora propuestos. Porque no podemos emplearlos ni en la artesanía ni en la agricultura; ni construimos casas (quiero decir en el campo) ni cultivamos la tierra: raramente pueden ganarse la vida mediante el robo antes de los seis años, excepto cuando están precozmente dotados, aunque confieso que aprenden los rudimentos mucho antes, época durante la cual sólo pueden considerarse aficionados, según me ha informado un caballero del condado de Cavan, quien me aseguró que nunca supo de más de uno o dos casos bajo la edad de seis, ni siquiera en una parte del reino tan renombrada por la más pronta competencia en ese arte.

Me aseguran nuestros comerciantes que un muchacho o muchacha no es mercancía vendible antes de los doce años; e incluso cuando llegan a esta edad no producirán más de tres libras o tres libras y media corona como máximo en la transacción; lo que ni siquiera puede compensar a los padres o al reino el gasto en nutrición y harapos, que habrá sido al menos de cuatro veces ese valor.

Propondré ahora por lo tanto humildemente mis propias reflexiones, que espero no se prestarán a la menor objeción.

Me ha asegurado un americano muy entendido que conozco en Londres, que un tierno niño sano y bien criado constituye al año de edad el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, asado, al horno o hervido; y no dudo que servirá igualmente en un fricasé o un ragout.

Ofrezco por lo tanto humildemente a la consideración del público que de los ciento veinte mil niños ya calculados, veinte mil se reserven para la reproducción, de los cuales sólo una cuarta parte serán machos; lo que es más de lo que permitimos a las ovejas, las vacas y los puercos; y mi razón es que esos niños raramente son frutos del matrimonio, una circunstancia no muy estimada por nuestros salvajes, en consecuencia un macho será suficiente para servir a cuatro hembras. De manera que los cien mil restantes pueden, al año de edad, ser ofrecidos en venta a las personas de calidad y fortuna del reino; aconsejando siempre a las madres que los amamanten copiosamente durante el último mes, a fin de ponerlos regordetes y mantecosos para una buena mesa. Un niño llenará dos fuentes en una comida para los amigos; y cuando la familia cene sola, el cuarto delantero o trasero constituirá un plato razonable, y sazonado con un poco de pimienta o de sal después de hervirlo resultará muy bueno hasta el cuarto día, especialmente en invierno.

He calculado que como término medio un niño recién nacido pesará doce libras, y en un año solar, si es tolerablemente criado, alcanzará las veintiocho.

Concedo que este manjar resultará algo costoso, y será por lo tanto muy apropiado para terratenientes, quienes, como ya han devorado a la mayoría de los padres, parecen acreditar los mejores derechos sobre los hijos.

Todo el año habrá carne de infante, pero más abundantemente en marzo, y un poco antes o después: pues nos informa un grave autor, eminente médico francés, que siendo el pescado una dieta prolífica, en los países católicos romanos nacen muchos mas niños aproximadamente nueve meses después de Cuaresma que en cualquier otra estación; en consecuencia, contando un año después de Cuaresma, los mercados estarán más abarrotados que de costumbre, porque el número de niños papistas es por lo menos de tres a uno en este reino: y entonces esto traerá otra ventaja colateral, al disminuir el número de papistas entre nosotros.

Ya he calculado el costo de crianza de un hijo de mendigo (entre los que incluyo a todos los cabañeros, a los jornaleros y a cuatro quintos de los campesinos) en unos dos chelines por año, harapos incluidos; y creo que ningún caballero se quejaría de pagar diez chelines por el cuerpo de un buen niño gordo, del cual, como he dicho, sacará cuatro fuentes de excelente carne nutritiva cuando sólo tenga a algún amigo o a su propia familia a comer con él. De este modo, el hacendado aprenderá a ser un buen terrateniente y se hará popular entre los arrendatarios; y la madre tendrá ocho chelines de ganancia limpia y quedará en condiciones de trabajar hasta que produzca otro niño.

Quienes sean más ahorrativos (como debo confesar que requieren los tiempos) pueden desollar el cuerpo; con la piel, artificiosamente preparada, se podrán hacer admirables guantes para damas y botas de verano para caballeros elegantes.

En nuestra ciudad de Dublín, los mataderos para este propósito pueden establecerse en sus zonas más convenientes, y podemos estar seguros de que carniceros no faltarán; aunque más bien recomiendo comprar los niños vivos y adobarlos mientras aún están tibios del cuchillo, como hacemos para asar los cerdos.

Una persona muy respetable, verdadera amante de su patria, cuyas virtudes estimo muchísimo, se entretuvo últimamente en discurrir sobre este asunto con el fin de ofrecer un refinamiento de mi plan. Se le ocurrió que, puesto que muchos caballeros de este reino han terminado por exterminar sus ciervos, la demanda de carne de venado podría ser bien satisfecha por los cuerpos de jóvenes mozos y doncellas, no mayores de catorce años ni menores de doce; ya que son tantos los que están a punto de morir de hambre en todo el país, por falta de trabajo y de ayuda; de éstos dispondrían sus padres, si estuvieran vivos, o de lo contrario, sus parientes más cercanos. Pero con la debida consideración a tan excelente amigo y meritorio patriota, no puedo mostrarme de acuerdo con sus sentimientos; porque en lo que concierne a los machos, mi conocido americano me aseguró, en base a su frecuente experiencia, que la carne era generalmente correosa y magra, como la de nuestros escolares por el continuo ejercicio, y su sabor desagradable; y cebarlos no justificaría el gasto. En cuanto a la mujeres, creo humildemente que constituiría una pérdida para el público, porque muy pronto serían fecundas; y además, no es improbable que alguna gente escrupulosa fuera capaz de censurar semejante práctica (aunque por cierto muy injustamente) como un poco lindante con la crueldad; lo cual, confieso, ha sido siempre para mí la objeción más firme contra cualquier proyecto, por bien intencionado que estuviera.

Pero a fin de justificar a mi amigo, él confesó que este expediente se lo metió en la cabeza el famoso Psalmanazar, un nativo de la isla de Formosa que llegó de allí a Londres hace más de veinte años, y que conversando con él le contó que en su país, cuando una persona joven era condenada a muerte, el verdugo vendía el cadáver a personas de calidad como un bocado de los mejores, y que en su época el cuerpo de una rolliza muchacha de quince años, que fue crucificada por un intento de envenenar al emperador, fue vendido al Primer Ministro del Estado de Su Majestad Imperial y a otros grandes mandarines de la corte, junto al patíbulo, por cuatrocientas coronas. Ni en efecto puedo negar que si el mismo uso se hiciera de varias jóvenes rollizas de esta ciudad, que sin tener cuatro peniques de fortuna no pueden andar si no es en coche, y aparecen en el teatro y las reuniones con exóticos atavíos que nunca pagarán, el reino no estaría peor.

Algunas personas de espíritu agorero están muy preocupadas por la gran cantidad de pobres que están viejos, enfermos o inválidos, y me han pedido que dedique mi talento a encontrar el medio de desembarazar a la nación de un estorbo tan gravoso. Pero este asunto no me aflige en absoluto, porque es muy sabido que esa gente se está muriendo y pudriendo cada día por el frío y el hambre, la inmundicia y los piojos, tan rápidamente como se puede razonablemente esperar. Y en cuanto a los trabajadores jóvenes, están en una situación igualmente prometedora; no pueden conseguir trabajo y desfallecen de hambre, hasta tal punto que si alguna vez son tomados para un trabajo común no tienen fuerza para cumplirlo; y entonces el país y ellos mismos son felizmente librados de los males futuros.

He divagado excesivamente, de manera que volveré al tema. Me parece que las ventajas de la proposición que he enunciado son obvias y muchas, así como de la mayor importancia.

En primer lugar, como ya he observado, disminuiría grandemente el número de papistas que nos invaden anualmente, que son los principales engendradores de la nación y nuestros enemigos más peligrosos; y que se quedan en el país con el propósito de entregar el reino al Pretendiente, esperando sacar ventaja de la ausencia de tantos buenos protestantes, quienes han preferido abandonar el país antes que quedarse en él pagando diezmos contra su conciencia a un cura episcopal.

Segundo, los más pobres arrendatarios poseerán algo de valor que la ley podrá hacer embargable y que les ayudará a pagar su renta al terrateniente, habiendo sido confiscados ya su ganado y cereales, y siendo el dinero algo desconocido para ellos.

Tercero, puesto que la manutención de cien mil niños, de dos años para arriba, no se puede calcular en menos de diez chelines anuales por cada uno, el tesoro nacional se verá incrementado en cincuenta mil libras por año, sin contar el provecho del nuevo plato introducido en las mesas de todos los caballeros de fortuna del reino que tengan algún refinamiento en el gusto. Y el dinero circulará sólo entre nosotros, ya que los bienes serán enteramente producidos y manufacturados por nosotros.

Cuarto, las reproductoras constantes, además de ganar ocho chelines anuales por la venta de sus niños, se quitarán de encima la obligación de mantenerlos después del primer año.

Quinto, este manjar atraerá una gran clientela a las tabernas, donde los venteros serán seguramente tan prudentes como para procurarse las mejores recetas para prepararlo a la perfección, y consecuentemente ver sus casas frecuentadas por todos los distinguidos caballeros, quienes se precian con justicia de su conocimiento del buen comer: y un diestro cocinero, que sepa cómo agradar a sus huéspedes, se las ingeniará para hacerlo tan caro como a ellos les plazca.

Sexto: esto constituirá un gran estímulo para el matrimonio, que todas las naciones sabias han alentado mediante recompensas o impuesto mediante leyes y penalidades. Aumentaría el cuidado y la ternura de las madres hacia sus hijos, al estar seguras de que los pobres niños tendrían una colocación de por vida, provista de algún modo por el público, y que les daría una ganancia anual en vez de gastos. Pronto veríamos una honesta emulación entre las mujeres casadas para mostrar cuál de ellas lleva al mercado al niño más gordo. Los hombres atenderían a sus esposas durante el embarazo tanto como atienden ahora a sus yeguas, sus vacas o sus puercas cuando están por parir; y no las amenazarían con golpearlas o patearlas (práctica tan frecuente) por temor a un aborto.

Muchas otras ventajas podrían enumerarse. Por ejemplo, la adición de algunos miles de reses a nuestra exportación de carne en barricas, la difusión de la carne de puerco y el progreso en el arte de hacer buen tocino, del que tanto carecemos ahora a causa de la gran destrucción de cerdos, demasiado frecuentes en nuestras mesas; que no pueden compararse en gusto o magnificencia con un niño de un año, gordo y bien desarrollado, que hará un papel considerable en el banquete de un Alcalde o en cualquier otro convite público. Pero, siendo adicto a la brevedad, omito esta y muchas otras ventajas.

Suponiendo que mil familias de esta ciudad serían compradoras habituales de carne de niño, además de otras que la comerían en celebraciones, especialmente casamientos y bautismos: calculo que en Dublín se colocarían anualmente cerca de veinte mil cuerpos, y en el resto del reino (donde probablemente se venderán algo más barato) las restantes ochenta mil.

No se me ocurre ningún reparo que pueda oponerse razonablemente contra esta proposición, a menos que se aduzca que la población del Reino se vería muy disminuida. Esto lo reconozco francamente, y fue de hecho mi principal motivo para ofrecerla al mundo. Deseo que el lector observe que he calculado mi remedio para este único y particular Reino de Irlanda, y no para cualquier otro que haya existido, exista o pueda existir sobre la tierra. Por consiguiente, que ningún hombre me hable de otros expedientes: de crear impuestos para nuestros desocupados a cinco chelines por libra; de no usar ropas ni mobiliario que no sean producidos por nosotros; de rechazar completamente los materiales e instrumentos que fomenten el lujo exótico; de curar el derroche de engreimiento, vanidad, holgazanería y juego en nuestras mujeres; de introducir una vena de parsimonia, prudencia y templanza; de aprender a amar a nuestro país, en lo cual nos diferenciamos hasta de los lapones y los habitantes de Tupinambú; de abandonar nuestras animosidades y facciones, de no actuar más como los judíos, que se mataban entre ellos mientras su ciudad era tomada; de cuidarnos un poco de no vender nuestro país y nuestra conciencia por nada; de enseñar a los terratenientes a tener aunque sea un punto de compasión de sus arrendatarios. De imponer, en fin, un espíritu de honestidad, industria y cuidado en nuestros comerciantes, quienes, si hoy tomáramos la decisión de no comprar otras mercancías que las nacionales, inmediatamente se unirían para trampearnos en el precio, la medida y la calidad, y a quienes por mucho que se insistiera no se les podría arrancar una sola oferta de comercio honrado.

Por consiguiente, repito, que ningún hombre me hable de esos y parecidos expedientes, hasta que no tenga por lo menos un atisbo de esperanza de que se hará alguna vez un intento sano y sincero de ponerlos en práctica. Pero en lo que a mí concierne, habiéndome fatigado durante muchos años ofreciendo ideas vanas, ociosas y visionarias, y al final completamente sin esperanza de éxito, di afortunadamente con este proyecto, que por ser totalmente novedoso tiene algo de sólido y real, trae además poco gasto y pocos problemas, está completamente a nuestro alcance, y no nos pone en peligro de desagradar a Inglaterra. Porque esta clase de mercancía no soportará la exportación, ya que la carne es de una consistencia demasiado tierna para admitir una permanencia prolongada en sal, aunque quizá yo podría mencionar un país que se alegraría de devorar toda nuestra nación aún sin ella.

Después de todo, no me siento tan violentamente ligado a mi propia opinión como para rechazar cualquier plan propuesto por hombres sabios que fuera hallado igualmente inocente, barato, cómodo y eficaz. Pero antes de que alguna cosa de ese tipo sea propuesta en contradicción con mi plan, deseo que el autor o los autores consideren seriamente dos puntos. Primero, tal como están las cosas, cómo se las arreglarán para encontrar ropas y alimentos para cien mil bocas y espaldas inútiles. Y segundo, ya que hay en este reino alrededor de un millón de criaturas de forma humana cuyos gastos de subsistencia reunidos las dejaría debiendo dos millones de libras esterlinas, añadiendo los que son mendigos profesionales al grueso de campesinos, cabañeros y peones, con sus esposas e hijos, que son mendigos de hecho: yo deseo que esos políticos que no gusten de mi propuesta y sean tan atrevidos como para intentar una contestación, pregunten primero a lo padres de esos mortales si hoy no creen que habría sido una gran felicidad para ellos haber sido vendidos como alimento al año de edad de la manera que yo recomiendo, y de ese modo haberse evitado un escenario perpetuo de infortunios como el que han atravesado desde entonces por la opresión de los terratenientes, la imposibilidad de pagar la renta sin dinero, la falta de sustento y de casa y vestido para protegerse de las inclemencias del tiempo, y la más inevitable expectativa de legar parecidas o mayores miserias a sus descendientes para siempre.

Declaro, con toda la sinceridad de mi corazón, que no tengo el menor interés personal en esforzarme por promover esta obra necesaria, y que no me impulsa otro motivo que el bien público de mi patria, desarrollando nuestro comercio, cuidando de los niños, aliviando al pobre y dando algún placer al rico. No tengo hijos por los que pueda proponerme obtener un solo penique; el más joven tiene nueve años, y mi mujer ya no es fecunda.
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